Disarm


Te desarmo con una sonrisa

Y te dejo como me dejaron aquí

Para pudrirme en el rechazo

La amargura de quien ha sido abandonado.

Idea Musical:  The Smashing Pumpkins

Metamorfosis Eterna

En sombras de mi mente, por siempre negra mariposa,
tatuada en el corazón, dama de mis sueños profundos.
Renaces en la noche, simple ata en mi cama,
haces lo imposible, por complacerme mi diosa anhelada.

Alma generosa, atrevida, valiente y audaz,
desdoblas tu esencia del cuerpo sensorial.
vas más allá del velo, en ritual de éxtasis místico,
encuentras tu ser, en cuerdas de éter sutil.

Espiritualidad nuestra, más allá del simple amor,
descubrimos juntos lo prohibido y arcano.
De mujer a diosa esclava, adorada en plenitud,
cuerpo y alma, rendidos en negro y hermoso ritual.

Renacimiento impuro, fémina del deseo obscuro,
amas lo vedado, saciando la sed carnal.
De cenizas simples a llamas de pasión desenfrenada,
tu vuelo encadena, al mundo material.

Libertad en ataduras, cuerpo en plenitud gozosa,
alma y espíritu libres en cadenas de seda.
Encuentro contigo misma, ser única y diferente,
mordazas que callan para que el alma y cuerpo disfruten.

En tu dominación gótica, el negro viste en ti,
acepta nuestras almas como una, tu mía solo para mí.
Tu cambio en la umbra, eres la negación de ti,
mi eterna posesión en tú erótico abismo sin fin.

Tu incondicional alma, amalgamada a la mía,
aceptas mis ansias, mientras yo lleno las tuyas.
Purificamos el fuego interior en nuestras prácticas veladas,
sensoriales vejaciones que elevan el clímax de tu cuerpo.

Cuerdas que atan el cuerpo, liberan el espíritu,
mordazas que acallan la carne impura.
Unión espiritual en el altar del dolor dulce,
donde el amor se quema y nuestra pasión crese.

Mariposa renacida, en sueños eternos eres mía,
dama hermosa de sombras, tu corazón y mente me pertenecen.
Más allá de un simple ritual, entras en éxtasis prohibido,
nuestro renacer gótico, es infinito y voraz.

Negra ala en mi alma, símbolo de lo imposible,
siempre en mí, eres una diosa esclava, de anhelos prohibidos.
Libre en cadenas, pura en lo obscuro y al desnudo,
eterna Mariposa, eres mi unión mística e inmortal.


 

Negro Elegante

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My Immortal ( mi clásica para sesionar)


Parece que estas heridas no cicatrizarán.
Este dolor es demasiado real.
Hay demasiadas cosas
Que el tiempo no puede borrar.

Idea Musical : Evanescence


Hermosa y Cautiva

Hermosa mariposa negra
Joven y virginal, misteriosa e inocente,
cuerpo torneado en canela perfumada de vainilla,
delineado por mi pasión que te envuelve en sombras.
Niña pura, eres ofrenda al altar de mi deseo insaciable.

Cautiva en mis redes
Inocente y pura, corrompida por mi anhelo,
de tenerte prisionera, dueña de mi fuego,
tu deseo encarnado, son tus sueño más húmedo y prohibido.
Cadenas de seda te atan a mi voluntad eterna.

Cuerdas de éxtasis
Deseo acariciarte con mis cuerdas vivas,
exponerte en cadenas, desnudar tus sentidos privados,
explorar tu cuerpo virgen bajo la luna sangrante.
Cada roce es un conjuro que despierta tu hechizo de bruja.

Penetración del alma
Penetro tu alma con la mía, en un ritual oscuro,
te brindo en sacrificio al ego de mi pasión devoradora,
donde el placer se funde en dolor místico y divino.
Tu esencia se rinde, gota a gota, en mi altar de deseo.

Labios de cereza prohibida
Tus labios color cereza, junto a los míos se funden,
nuestras lenguas son serpientes que beben del cáliz vedado,
néctar de tu ser que envenena y redime al unísono.
Beso que invoca a dioses antiguos de la lujuria.

Rizos en mis garras
Tus rizos negros y misteriosos se funden en mis manos,
acariciando tu alma, tu cuerpo, tu pasión encadenada,
hilos de obsidiana que tejen la red de mi dominio.
Cada tirón es un hechizo que te arrastra al abismo.

Ojos de luna perversa
Ojos risueños y tristes, perlas de la luna mística,
eterna y velada, ventanas a tus deseos oscuros,
donde la inocencia se quiebra en éxtasis prohibido.
Espejos que reflejan, al monstruo liberado de mi ser.

Alma que ilumina tinieblas
Alma eternamente alegre e inocente que alumbras,
mi ser oscuro, liberándolo para ser tu dueño absoluto,
faro en la tormenta de placeres y cadenas góticas.
Tu luz se apaga en mi sombra, renaciendo más perversa.

Monstruo desatado
Monstruo que liberaste en mí con tu virginal llamada,
con el pasar de los tiempos, acecho en tus sueños húmedos,
persiguiéndote en laberintos de pasión y tormento.
Eterno depredador de tu carne y tu espíritu.

Eternidad en persecución
Por toda la eternidad te cazo en visiones perversas,
mariposa negra atrapada en mi red de obsidiana,
dueño de tu alma, tu cuerpo, tu deseo infinito.
Sacrificio místico que nos une en las noches sin fin.


 

La Lujuria.

La lujuria en BDSM se distingue por su marco estructurado de consentimiento, negociación y dinámicas de poder, transformando el impulso sexual crudo en una experiencia ritualizada y psicológicamente profunda. la lujuria en BDSM integra dolor, control y vulnerabilidad para elevar el placer a través de endorfinas, dopamina y oxitocina. Esto alinea con exploraciones literarias como Historia de O, donde la lujuria se sublima en sumisión consensuada.​

La lujuria convencional busca placer carnal espontáneo, a menudo sin reglas previas, lo que puede llevar a impulsos egoístas o descontrolados. En BDSM, se negocia explícitamente con palabras de seguridad, límites y cuidados físicos y emocionales, convirtiendo la lujuria en un pacto erótico seguro que potencia la confianza y evita daños. Esto genera mayor satisfacción sexual reportada, superando enfoques tradicionales.​

Psicológicamente, la lujuria BDSM invierte normas al fusionar dolor con placer vía "subspace", un estado alterado por liberación hormonal que no existe en el sexo vainilla. La convencional se centra en atracción física lineal hacia el clímax, mientras BDSM explora poder, sumisión y transgresión para una intimidad multidimensional. En contextos sensoriales como ataduras, excita la cesión de control, ausente en prácticas rutinarias.

Preparada.


 

Feliz Navidad.

Ya es Navidad,
y ¿qué has hecho?
otro año se acaba
y uno nuevo va a empezar.


Y ya es Navidad,

 

Idea Musical: John Lennon.


Aguas de Pasión.

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La Envidia

La envidia en el BDSM puede manifestarse como un sentimiento que afecta a algunas personas dentro de estas relaciones o comunidades, similar a cualquier otro contexto social o íntimo. En términos generales, la envidia en BDSM puede surgir por dinámicas emocionales complejas, donde alguien puede sentir celos o resentimiento hacia ciertos aspectos de la relación, la atención del dominante o sumiso, o incluso en la comparación con otras parejas o personas del entorno BDSM.

Esta emoción puede estar ligada a inseguridades, dependencias emocionales o conflictos internos que, si no se gestionan adecuadamente, podrían generar dinámicas destructivas o desequilibrios en la relación. Por ejemplo, una persona puede experimentar celos patológicos o posesividad que afectan la confianza y el bienestar emocional mutuo. La envidia mal manejada puede provocar discusiones, violencia emocional o física, rupturas, o una relación basada en luchas de poder y control nocivas.

Por otro lado, existen términos dentro de las filias que se relacionan con la envidia, como la "zelofilia", que es la atracción producida por el sentimiento de envidia en contextos sexuales o afectivos, aunque no es exclusiva del BDSM, podría reflejarse en experiencias o fantasías propias de esta cultura.

Se puede decir que, la envidia en el BDSM es un fenómeno emocional complejo que debe ser abordado con comunicación abierta, respeto y límites claros para evitar que se transforme en un problema de control, daño o abuso. Es importante distinguir entre los sentimientos normales que pueden surgir y los comportamientos dañinos que pueden derivar de la envidia o celos mal gestionados, fomentando así relaciones consensuadas y saludables dentro de la práctica BDSM.


Inmovilizada


 

The Dead Dance.


Producida en Isla de las Muñecas, ubicada en los canales de Xochimilco, Ciudad de México.

 Idea musical:  Lady Gaga


Ofrenda.

En el altar sombrío de la noche, hermosa morena de ébano, entregas tu cuerpo en sagrada ofrenda, llama viva que arde sin temor. Atarte será mi rito, poseerte mi mandato, castigarte mi devoción, o simplemente observar tu entrega absoluta, como quien contempla un sacrificio divino.

Escultórica fue tu forma forjada por sombras y deseo, y ahora elijo tu lugar: en la silla del trono donde el poder se corona, en el lecho real donde la sumisión se canta, o en la mazmorra profunda, prisión ferviente donde mis ansias te encadenan sin clemencia.

Mis manos se vuelven plegaria, alabanza que recorre cada curva voluptuosa, fundiendo piel con piel en un silencioso canto de dominio y devoción. Son palmas que bendicen tu ser, que veneran el templo oscuro de tus secretos.

Tus senos, hinchados faros de deseo, resplandecen bajo el rocío de la noche. Mi lengua seduce el néctar oculto en tus labios vaginales, bebiendo la esencia de tu entrega, como un dios absorto en su sacrificio.

Descanso mi pecho contra tus piernas torneadas, madera de ébano obscuro que sostiene mi ardor, mientras las sombras de la noche testifican esta unión de fuego y hiel. Tus muslos me aprisionan, dulce prisión de lujuria y poder.

Corono tu cabeza con mis manos, mis dedos se enredan en tus rizos rebeldes, indomables como el viento que niega la calma. En ese gesto sublime, declaro mi dominio bendecido por la entrega absoluta.

Siento el aliento caliente de tu cuerpo rozar mi boca, la lengua que explora mi garganta es el dulce abrupto de la sumisión que acaricia el paladar. En ese contacto, el tiempo desaparece, dejando solo el eco ardiente de nuestra unión.

Así, en esta danza oscura y sagrada, la pasión se vuelve ritual, el deseo plegaria, y tú, hermosa morena de fuego, eres mi ofrenda eterna en este sacrificio de sombras y éxtasis.


 

El gusto por el BDSM

Explorar el BDSM para mí es sumergirme en un mundo donde el poder y la entrega se sienten en cada fibra del cuerpo. Cuando ato a mi mariposa, las cuerdas y cadenas aprietan su piel, marcando su cuerpo con suaves marcas que arden, pero que también despiertan un placer profundo. Siento el calor de su piel, la tensión de sus músculos cuando intenta moverse y solo encuentra resistencia; su cuerpo se rinde y eso aumenta su vulnerabilidad, que a la vez es belleza pura.

La inmovilización de su cuerpo desnudo me ofrece un espectáculo intenso: su respiración se vuelve irregular, con jadeos que se escapan entre sus labios, mientras sus ojos me imploran sin palabras. Al privarla de la vista o del sonido, sus otros sentidos se agudizan. Su piel se vuelve un mapa sensible donde cada caricia, cada toque o mordisco despierta electricidad. La ausencia de estímulos habituales la vuelve aún más receptiva, y el placer se convierte en fuego que se expande desde su piel hasta el alma.

Como dominante, guío cada momento con firmeza y control. La excitación crece en mí al ver cómo su cuerpo se estremece de deseo y cómo el orgasmo estalla en ella, a pesar de su inmovilidad. La sensación de tenerla completamente entregada, sin que pueda reaccionar con movimientos, pero sí con sus respuestas involuntarias—el arqueo, los suspiros, la humedad que emerge—es una experiencia que alimenta mi sensibilidad y mi adicción a este juego.

Cuando le dejo usar las herramientas de seguridad para liberarse, siento el peso de la confianza entre nosotros. Esa mezcla de control y cuidado crea un vínculo que va más allá de lo físico. Capturo esos instantes en mi mente, porque sé que son expresiones auténticas de nuestra pasión y entrega. Cada vez que terminamos, ella no solo pide más, sino que ruega porque sabe que juntos hemos cruzado un umbral donde el deseo y el poder se confunden.

Este estilo de vida es para nosotros un laboratorio de sensaciones y emociones, donde cada técnica aprendida o idea intercambiada se convierte en una nueva oportunidad para explorar el límite entre el dolor, el placer, el dominio y la entrega absoluta.

Collar y Cuerdas.


 

Church

Cuerdas en tu cuerpo.

El cuerpo desnudo emerge en la oscuridad como un espectro de ébano nocturno, una muñeca tallada en sombras que intimida sin voz ni súplica. La penumbra envuelve cada curva, y mis manos rozan tu piel como un viento frío que promete incendio. En el silencio, la presencia se vuelve dominio, y cada caricia es un acto de conquista y reverencia, haber conocido la fragilidad y la fuerza del instante.

Tendida en el lecho del rey, el mundo se reduce al roce hondo de cuerdas que aprietan, que liberan, que susurran secretos antiguos. Son las ataduras de una libertad nueva, no impuesta sino conquistada en el juego sutil entre sumisión y poder. Cada nudo enredado es una promesa, un pacto silencioso que somete no la voluntad, sino a la ansiedad de entregarse a deseos que se ocultan tras el velo de la noche.

Con la piel bañada en sombras, conozco los placeres prohibidos que tu naturaleza oculta, mujer de secretos sin nombre. No es la mera carne lo que despiertan mis dedos, sino la esencia profunda donde se funden el miedo y el deseo, lo dulce y lo oscuro. Es un rito antiguo, un despertar silencioso que escapa a la razón y se adentra en la pasión pura, la que no pide permiso ni perdón.

Las cuerdas son dulces, no cadenas. Son hilos tejidos con la ternura de lo silenciado, enlazan nuestros cuerpos y almas en un abrazo donde el dolor se transmuta en placer, el sometimiento en entrega. En ese tejido sagrado, los suspiros rompen la quietud y el tiempo se dobla para revelarnos que la verdadera libertad nace en la aceptación del deseo profundo, sin máscara ni engaño.

Besos vertiginosos sellan el pacto nocturno, y en el eco de la penumbra renacemos. No es solo carne la que se une, sino la voluntad de ser otro, de desvanecernos para encontrar en la rendición el fuego que mantiene encendido el alma. Este renacer no es olvido ni muerte, sino la promesa de una nueva vida, de un destino compartido que surge de la oscuridad hirviente.

La muñeca de ébano nocturno no teme su propia sombra ni la del otro, porque sabe que solo en la oscuridad cobra sentido su nombre. Somos amantes y sacerdotes de un rito secreto, adviniendo del silencio y la sombra, sosteniendo el eco de un gemido que se multiplica en lo infinito, un lenguaje sin palabras que solo el cuerpo entiende.

En esa danza de sombras, cada roce despliega senderos ocultos, un mapa donde el placer y la voluntad se cruzan. Entre nudos y suspiros, entre estremecimientos y silencios, aprendemos el arte sagrado de la entrega: no como renuncia, sino como conquista del propio ser a través del otro, en un espiral de intensidades que no conoce fin.

Renacer contigo es abrazar lo desconocido, lo inexplicable, la belleza oscura que crece en el abismo de la noche. En ese nuevo alba, la libertad se viste de caricias, y la sombra, que una vez intimidó, ahora es refugio y hogar. Juntos, atados y libres, comenzamos una vida que solo el placer y la entrega pueden escribir.


El control

 

Dentro del debate sobre quién tiene el control real en una sesión BDSM, las diferentes perspectivas reflejan la complejidad de la dinámica de poder consensuada.

Algunas fuentes indican que la sumisa tiene en última instancia el control porque es quien establece los límites, negocia previamente y tiene la palabra de seguridad para detener o modular la sesión. Esto implica que la sesión siempre debe ajustarse a sus fantasías y consentimiento, garantizando su seguridad y bienestar. Por eso, aunque el dominante ejerce control durante la sesión, este control está condicionado y limitado por el acuerdo y el consentimiento de la sumisa.​

En cambio, otras personas afirman que el dominante debe tener el control activo y progresivo de la sesión, pues su rol es guiar y adaptar las fantasías de la sumisa conforme a su voluntad dentro del marco acordado. Aquí el dominio se ejerce con responsabilidad y respeto, pero implica que el dominante es quien lleva la iniciativa y conduce la experiencia.​

Finalmente, existe una interpretación que ve la relación como una creación conjunta donde ambos están al servicio de la sesión y de la experiencia mutua, una danza consensuada de poder y entrega que se fundamenta en la confianza y en la complicidad activa de ambos participantes. Esta perspectiva trasciende la idea de control unilateral para enfocarse en la conexión y el disfrute compartido.​

Para terminar, en el BDSM el control es un concepto flexible y consensuado. La sumisa tiene el control final sobre lo que acepta y sus límites, el dominante dirige y maneja la sesión con ese consentimiento, y ambos contribuyen para crear una experiencia que les envuelve y satisface a los dos. Así, el control se reparte y se negocia según la dinámica, propósito y confianza específica de cada relación o sesión.