Mis Memorias.



Dicho lo anterior, me levante de ahí y camine unos pasos para poder verla de frente, para grabar en mi mente aquella escena, donde mi hermosa mariposa, atrapada de sus alas y mostrando cual hermosa, inocente e indefensa puede ser.
Después de un par de minutos de observarla, volví ahí con ella y ya de frente, me hinque, la observe a los ojos y con la mano tome mi copa azul (estas copas eran de cristal color azul ultramar, talladas con figuras de rombos y círculos en relieve, cuellos largos y una base muy ancha.) y dije  -mi amor, vamos a brindar… por nuestra unión y para que siempre sea así, juntos, todas las noche y llenas de felicidad- tome la botella de vino y vertí  el líquido primero en mi copa, la cual deposite frente a mí y luego tome la suya en mi mano, de igual forma vertí el líquido en esta y la coloque frente a ella, entonces hice el brindis -hoy brindo por nosotros y por el renacimiento de nuestras vidas en el arte del BDSM, el cual nos mantendría unidos por siempre… en cuerpo y alma- al termino tome mi copa, la levante frente a ella y la lleve a mis labios, fui tomando poco a poco, todo el vino de mi copa, sin quitar mi mirada de sus ojos y cuerpo, disfrutando cada gota, cada minuto de esa hermosa mujer frente a mí, desnuda e indefensa, después de varios minuto de contemplarla note que sudaba mucho, no sé si era el calor de las velas, o lo incomodo de su posición, ya que vi en ella, varias veces el intento por querer acomodar su cuerpo en una posición diferente, pero para desgracias de ella, no era posible, infinitamente imposible cambiar de posición, solo ocasionaba lastimarse más, pero ella no dijo nada.
Así que tome la copa de ella entre mis manos, me puse de pie y camine, me arrodille a la derecha de ella, con una de mis mano, la tome muy suavemente por sus mejillas y apreté, haciendo que abriera la boca, acerque la copa a sus labios y vertí el vino poco a poco, cuidando amorosamente que no se ahogara, dando tiempo a que ella lo tomara despacio, me tome el tiempo que fuera necesario para que ella dejara totalmente vacía su copa, pero no termino su porción de líquido, así que de su propia copa, bebí lo poco que quedo de ella, al terminar de beber, la deposite de nueva cuenta en el pequeño altar que había improvisado.
Hermosa sensación y momento, el que sentí al verla dependiente de mí, el mirar como tomaba el vino de mi propia mano, manifestar de esta forma mi amor y protección a mi mariposa.
Me puse de pie, di vuelta y camine hacia una mesa que estaba en esa sala, de ahí tome un par de hojas que ya había dispuesto con anterioridad y volví a donde ella estaba hincada, frente a ella me puse de rodillas, viéndola frente a frente y con voz fuerte y clara, a ella leí “los votos de una sumisa y las obligaciones de un amo hacia su sumisa”, ella en silencio… escucho, al término de esta lectura, coloque la hoja un lado mío y continúe con la lectura de un poema tan hermoso y emblemático como ella. (He de comentar que mientras yo leía el contenido de esas hojas, ella no perdía detalle de mi lectura, estaba totalmente concentrada en las palabras que de mi boca salían) cuando ya había terminado de leer esta segunda página, le volví a decir -Esto que acabas de escuchar, es solo para ti y para nadie más, jamás volverás a escuchar esto que es mi verdadero sentimiento hacia ti… mi amada mariposa- acerqué un plato de cristal transparente al frente de mí, tome las dos hojas entre mis manos, las doble en cuatro partes y las acerqué a la llama de una pequeña veladora roja, que estaba a mi lado y así fue como esas hojas se hicieron cenizas, depositando estas, en aquel plato de cristal transparente.
Así que para dar por terminada nuestra ceremonia, me puse de pie y me acerqué a ella, me incline y la tome de las mejillas, acerque mi rostro al de ella y sin quitar mi mirada de sus ojos, junte mis labios a los suyos, muy suavemente la bese en la boca, juntando mi labios tan perfectamente a los suyos… quedando sellados perfectamente, que no deje pasar nada, absolutamente nada de aire a sus pulmones, así paso tanto tiempo, que ella se ahogaba por la falta de aire, he de decir que en la posición en que ella se encontraba y la exaltación del momento sin contar el ambiente ya enrarecido por el incienso y el aroma de las velas, hacía que se le dificultaba respirar bien, al separar mis labios de los de ella, vi como sus senos ya hinchados se agitaban con fuerza, sus pezones libidos, fue cuando de sus labios salió una voz susurrante que decía -más, dame  más, me separe lentamente y la deje respirar profundamente, hasta que ella normalizo su respiración, pero su cuerpo estaba bañado en sudor, con aromar a vainilla, así fue como comencé a soltar a mi mariposa, primero me incline y libere su brazo izquierdo, soltando el eslabón que lo sujetaba, al quedar este libre, ella no lo movió, luego me levante y camine a su lado derecho y me incline para liberar el otro brazo, ella no lo movió de aquella posición y por ultimo con un poco de trabajo, también libere su cuello y a la vez su espalda, haciendo que el tramo de madera y cadena, volvieran a pasar entre sus brazos, estos accesorios simbólicos lo deposite a sus espaldas, cuando mi mariposa se sintió libre, tan solo, con su mano derecha, acaricio su pierna e inclino su rostro.