Mis Memorias.
El Adiós, Parte 1.
Este es el último capítulo de nuestra relación BDSM, con esto doy por terminado una serie de narrativas vividas por nosotros dos, en este maravilloso mundo de Amo y sumisa.
Como todos saben, tuvimos una relación de 10 años, los cuales dividí en siete capítulos, narrando solo las experiencias más excitantes de nuestra relación, dejando un registro grafico in memoriam, acordado por los dos en este blog, para que, de esta forma, quede inmortalizada nuestra relación.
Y yo en lo personal, con este blog, quiero hacer un breve homenaje a esta gran mujer y compañera mía. Gracias de corazón a ti, Mi Mariposa Negra, donde quiera que estes.
En este capítulo, publicare una serie de pequeños cortos de video, algo parecido a nuestra ceremonia de las rosas, pero de momentos excitantes e íntimos de nuestra relación.
Así que de esta forma comenzare por mostrarles un poco de su personalidad, de esta mariposa que me robo el corazón, de la forma menos esperada y misteriosa, en este video la podremos ver como se preparaba antes de sesionar en nuestro pequeño y secreto calabozo.
Este es el primero de 6 video clip, que darán forma al ultimo capítulo de nuestras narraciones publicadas en este blog.
Posición Nadu.
La postura nadu (arrodillarse) es la posición de sumisión
más reconocible y más citada de todo el repertorio kajira, llama "la
posición de la esclava de placer" y "esa posición tan elegante e
indefensa en la que un hombre puede colocar a una mujer".
1. Qué es exactamente
Nadu es una genuflexión frontal: la sumisa se arrodilla de
cara a su Amo y se sienta sobre sus talones. No es una reverencia, no es una
inclinación, no es una espera relajada en el suelo: es una posición de
exhibición y disponibilidad, mantenida con tensión activa en todo el cuerpo mientras
el Amo la tiene delante.
Su función doble es la clave de todo: expone y ofrece.
Expone porque abre el cuerpo al escrutinio; ofrece porque deja las manos fuera
de juego, sin posibilidad de cubrirse.
El origen es literario, no etiquetero. Proviene de las
novelas de Gor y de ahí pasó al BDSM moderno, donde se ha desligado en buena
parte del marco goreano y se usa como postura de protocolo convencional en
relaciones D/s.
2. Postura.
Piernas. Rodillas al suelo y bien separadas, muslos
paralelos entre sí y perpendiculares al tronco. La apertura no es estética:
deja el sexo y los muslos internos completamente a la vista y al alcance de la
mano del Amo. En la variante estricta se exige abrir "más" hasta que
la separación sea evidente incluso para un observador lateral.
Asiento. El peso cae sobre los talones, no sobre las
rodillas ni sobre las puntas de los pies. Los tobillos pueden quedar cruzados o
descruzados según el criterio del Amo; cruzados dan una línea más limpia.
Columna. Espalda recta como una tabla, vertical. Ni
encorvada ni arqueada hacia atrás. Los hombros se echan hacia atrás, lo que
automáticamente adelanta el pecho, y el vientre se recoge. El resultado es una
línea de tensión que va del coxis a la nuca y que se lee como disciplina, no
como descanso.
Cabeza. Mentón alto, cuello estirado, mirada baja. La cabeza
alta exhibe la garganta y, sobre todo, el collar; la mirada baja marca la
jerarquía. Es la combinación exacta que define la postura: el cuerpo se ofrece,
los ojos se rinden.
Manos. Palmas hacia arriba, planas sobre los muslos, cerca
de las rodillas, ligeramente hacia los lados. Es el detalle más importante y el
más ignorado: con las palmas apoyadas y abiertas, las manos quedan inmóviles y
no pueden interponerse a una caricia, ni cerrarse, ni tapar nada.
Rigidez general. El conjunto se mantiene sin balanceo, sin apoyar el peso alternativamente en una rodilla, sin recolocarse. La quietud forma parte de la postura tanto como la apertura.
3. Como funciona:
Nadu es una postura diseñada para producir un efecto psicológico concreto en quien la ejecuta.
La espalda recta y los hombros atrás realzan el pecho. La
apertura de rodillas "sugiere la vulnerabilidad de la esclava y muestra la
suavidad de los muslos abiertos y expuestos". El arrodillarse es, en sí,
el símbolo de la sumisión. Y la cabeza alta, además de exhibir la belleza de
los rasgos y la esbeltez del cuello, pone el collar en primer plano como
insignia de propiedad.
Como en el protocolo kajira las piernas dobladas quedan bien
separadas, la exposición es total, y eso tiene consecuencias: la sumisa se hace
consciente de su propia exposición, y esa conciencia la abre a la excitación. La literatura lo
describe sin rodeos: en nadu, "los fuegos de esclava" empiezan a
arder en el vientre. Muchos Dominantes usan la postura precisamente por eso,
para tener a la sumisa abierta, consciente de estarlo y esperando.
Hay un matiz que conviene conocer: la propia posición puede
leerse como una súplica. Si la sumisa levanta las palmas y las deja con el
dorso sobre los muslos, está pidiendo uso de forma explícita; es una insolencia
calculada, y algunos Amos castigan esa osadía. Lo mismo ocurre con el nudo de
bondage en el pelo.
4. Variantes
Palmas arriba (o dorso de las manos sobre los muslos): ruego
mudo de uso. Más descarada, más explícita.
posición de la torre: rodillas juntas en lugar de abiertas.
Más recatada, propia de sumisas novatas o de contextos no sexuales (servicio,
presencia pública).
manos cruzadas a la espalda en lugar de sobre los muslos. Se
usa en cuando la sumisa lleva las manos atadas o esposadas a la espalda.
Cabeza baja: en vez de mentón alto, la cabeza se inclina.
Subraya la obediencia por encima de la exhibición.
Con los ojos cerrados o fijos al frente: variante de
protocolo estricto, para que la sumisa no busque contacto visual.
5. Cuándo se ordena
Al ser presentada ante otros.
Para inspección: la apertura de rodillas deja el sexo
accesible a la vista y a la mano.
Como castigo por postura: mantener nadu diez minutos con la
espalda recta y las rodillas abiertas es un correctivo silencioso y muy eficaz.
La belleza de nadu está en la contradicción: un cuerpo
expuesto hasta el último centímetro y, a la vez, sostenido con una corrección
casi marcial. Esa tensión —vulnerabilidad y disciplina en la misma línea— es
exactamente lo que la postura significa.
La entrega en sumisión.
y hermosa elección.
Goodbye Horses.
Usted me dijo,
ya lo he visto antes
He estado allí,
He visto mis esperanzas y sueños,
Y yace en el suelo
He visto el cielo,
sólo comienzan a caer,
Él dijo, "todo pasa, en la noche"
Y yo le dije, "Oh no señor, debo decir que te
equivocas,
estoy de acuerdo, ¡oh, no, señor, debo decir que está
equivocado"
¿No me va a escuchar?
Idea musical: Q Lazzarus.
La postura del cabello.
"Postura del Cabello" (o hair position,
en las crónicas goreanas de John Norman aparece como postura de Hair o pelo)
es una de las posturas clásicas de sumisión femenina, y su nombre viene
literalmente de lo que hace el pelo en ella: cae hacia delante, ofrecido. Es
una postura de exposición, no de castigo, y tiene variantes rituales, eróticas
y de servicio.
1. La postura canónica (la que se llama "del
cabello")
- La
sumisa permanece de pie, con las piernas rectas, separadas o juntas y
firmes, como columnas.
- Se
dobla por la cintura, con la espalda lo más plana posible, hasta que
el tronco queda casi paralelo al suelo o en un ángulo profundo hacia
delante.
- Las
manos pueden ir a la espalda o reposando en las piernas, normalmente
entrelazadas o cruzadas sobre los riñones, con las palmas hacia arriba.
Las palmas arriba no son un detalle decorativo: significan que no va a
tocar nada, que está indefensa y que se ofrece sin defenderse.
- La
cabeza cuelga relajada, sin forzar el cuello.
- El
cabello cae hacia delante, en cascada, tapando la cara o cayendo hacia
el suelo. De ahí el nombre. Una descripción literal de las fuentes: "La
postura deja que el pelo caiga hacia delante, y de ahí toma su nombre. Se
utiliza para exhibir el pelo o para que el Dominante se sirva de él."
Qué significa realmente
En el canon goreano, esta postura se adopta en banquetes y
reuniones: la esclava se inclina hacia delante ante el Amo o ante un invitado y
le ofrece el pelo para que él, en lugar de limpiarse las manos en una
servilleta, se las seque en su cabello. Es una humillación elegante,
doméstica y muy física: el pelo de la sumisa convertido en objeto de uso.
Pero hay una segunda lectura, más "BDSM de
mazmorra" y más cruda: en esa posición la nuca queda totalmente expuesta,
la espalda arqueada, las nalgas alzadas y el pelo recogido en un solo punto de
agarre natural. El Amo puede:
- Agarrar
el pelo como rienda y gobernar la cabeza sin tocar el cuerpo.
- Tirar
hacia atrás para forzar la mirada al techo o a sus ojos.
- Azotar
la espalda o las nalgas con el pelo todavía colgando, lo que añade el
efecto visual de la melena meciéndose con cada golpe.
- Usarla
como apoyo (apoyar un pie, una mano, un objeto sobre la espalda
doblada).
2. La variante del collar: pelo levantado, nuca desnuda
Hay otra postura emparentada y muy extendida, la "collaring
position". Aquí el pelo juega el papel opuesto:
- La
sumisa se arrodilla, sentada sobre los talones, espalda recta,
muslos abiertos.
- Levanta
el pelo con las dos manos por detrás de la cabeza para dejar la nuca
completamente despejada.
- Baja
un poco la barbilla, en actitud de súplica, mientras el Amo le cierra el
collar al cuello.
El gesto de apartarse el pelo para dejar el cuello libre es,
en la práctica, la invitación al collar. Si tiene melena larga, no
levantarlo se considera dejadez. Es el equivalente capilar de "bajar la
cabeza": un acto voluntario de exponer la parte más vulnerable.
3. El pelo como rienda: la técnica real
Aquí es donde la mayoría de descripciones se quedan cortas.
Si el pelo va a ser un asa de control, hay reglas concretas:
- Se
agarra cerca del cuero cabelludo, con la mano llena, enredando los
dedos entre el pelo. Nunca un mechón fino por las puntas.
- Nunca
se da un tirón seco e inesperado: se tira de forma sostenida y
deliberada, cuidando el ángulo del cuello.
- Se
usa para dirigir, no solo para doler: tirar hacia atrás expone la
garganta, hacia el lado gira la cara, hacia abajo obliga a agacharse.
- El
agarre sostenido sin tirar, también domina: mantener la cabeza fija
con la mano crea la sensación de estar poseída sin necesidad de
movimiento.
4. La etiqueta del cabello: el día a día
Más allá de las posturas puntuales, muchas dinámicas D/s
regulan el pelo como protocolo continuo:
- Cómo
llevarlo: suelto, recogido, trenzado o en coleta. Un Amo puede exigir
coleta alta o trenza porque es más fácil de agarrar, o pelo suelto porque
quiere que caiga y se mueva.
- Quién
lo toca: solo el Amo, o también invitados, según el grado de
protocolo.
- Servicio
capilar: lavar, cepillar, trenzar o secar el pelo del Amo como tarea
de servicio. Cepillar el suyo propio y presentarse impecable como forma de
respeto.
- La
melena como señal pública: llevarla de una forma determinada fuera de
la casa puede funcionar como marca discreta de propiedad.
- La
trenza como asa declarada: trenzarlo no es estética, es preparación;
se hace sabiendo que va a ser tirado.
5. Función psicológica.
El pelo es la única parte del cuerpo que es a la vez
sensorial, íntima y manejable sin herramientas. Un tirón de pelo no
requiere preparar nada, no deja marca permanente y transmite control
instantáneo. Para muchas sumisas el efecto no es el dolor, sino la dirección:
la mano del Amo en su cabeza decidiendo hacia dónde mira, dónde está, qué hace.
Es el mando más barato y más íntimo que existe. Y en la postura del cabello se
concentra todo eso: ella se dobla, deja caer la melena y literalmente pone
el asa a la altura de la mano de él.
La desnudes de nuestras almas.
La postura del Muro (Wall) en BDSM
Rosa Azul, mi compañera Betty Blue.
Postura de la espera.
La postura de "Espera" es una de las posiciones fundamentales en el
protocolo BDSM, utilizada por las personas sumisas para demostrar su sumisión y
disponibilidad ante su Amo o Dominante.
Descripción Física de la
Postura
La postura de Espera se
caracteriza por los siguientes elementos físicos:
- Posición corporal: La sumisa permanece de
pie con una postura erguida pero sumisa.
- Piernas: Las piernas se mantienen
ligeramente separadas, abriéndolas un poco más que en la posición de
atención.
- Brazos: Los brazos se colocan detrás del
cuerpo, generalmente cruzados o con las manos entrelazadas en la espalda
baja.
- Cabeza: La cabeza se inclina ligeramente
hacia adelante, en señal de respeto y sumisión.
- Mirada: Generalmente dirigida hacia abajo,
sin contacto visual directo con el Amo, a menos que se le indique lo
contrario.
Variantes de la Postura
Existen algunas variaciones de la
postura de Espera según diferentes fuentes:
- Variación con manos en la nuca: En algunas
ocasiones, las manos se colocan detrás de la cabeza con los codos
separados, formando un ángulo de 180 grados. Esta variación destaca el
pecho y puede ser considerada más provocadora.
- Variación arrodillada: Aunque la posición de
Espera es típicamente de pie, algunas fuentes mencionan una versión
arrodillada donde la sumisa espera órdenes de rodillas con las manos en
las rodillas y las palmas hacia arriba.
Significado y Propósito
La postura de Espera cumple varios
propósitos dentro de una relación D/s:
- Disponibilidad: Indica que la sumisa está
lista para recibir órdenes y cumplir los deseos de su Amo.
- Respeto: Transmite un gran respeto y
sumisión hacia el Dominante, siendo especialmente apropiada para recibir
al Amo.
- Paciencia y autodisciplina: Ayuda a la
persona sumisa a desarrollar paciencia, ya que permite dejar pasar el
tiempo de forma contemplativa mientras espera ser usada o deseada.
- Vulnerabilidad controlada: Coloca a la
sumisa en una posición de vulnerabilidad física y emocional que refuerza
la dinámica de poder.
Contextos de Uso
La postura de Espera se utiliza en
diversas situaciones:
- Recepción del Amo: Es especialmente
apropiada cuando el Amo llega o entra en un espacio.
- Durante conversaciones: Cuando el Amo está
hablando con otra persona, por ejemplo en una fiesta BDSM.
- En espera de órdenes: Como posición
predeterminada mientras la sumisa espera nuevas instrucciones.
- En protocolos formales: Como parte de los
protocolos establecidos en la relación D/s, tanto en sesiones como en el
día a día.
Aspectos Psicológicos
Desde la perspectiva psicológica,
la postura de Espera:
- Refuerza la mentalidad de servicio y sumisión de la
persona sumisa.
- Ayuda a centrar la atención de la sumisa en su
Dominante y en sus necesidades.
- Puede generar excitación a través de la
anticipación y la vulnerabilidad.
- Establece un estado mental de receptividad y
obediencia.
Consideraciones Importantes
- Personalización: Cada pareja puede adaptar
las posturas según sus preferencias y dinámica particular.
- Comunicación: Es fundamental que exista una
comunicación clara sobre las expectativas y límites respecto a estas
posturas.
- Consentimiento: Como todas las prácticas
BDSM, debe realizarse con consentimiento explícito y entusiasta de todas
las partes involucradas.
La postura de Espera es más que
una simple posición física; es un lenguaje no verbal que comunica sumisión,
respeto y disponibilidad dentro de la dinámica BDSM, fortaleciendo la conexión
entre el Dominante y la sumisa a través de la disciplina y el protocolo.
Deseos
Serás el fuego que derrite mis
inhibiciones, seré el metal que se moldea a tu forma perfecta. Seremos hombre y
mujer en su estado más primordial, desnudos de pretensiones y vestidos solo de
deseo maduro. Tu piel se eriza bajo mis uñas, cada trazo rojo un poema de
posesión que tu cuerpo lee con pasión. Tus senos se elevan con cada respiración
entrecortada, los pezones erectos como promesas de placer por venir. En este
espacio íntimo, no hay pasado ni futuro, solo el ahora ardiendo entre nosotros.
Murmurarás palabras sin sentido
convertidas en gemidos rítmicos, solamente con el único motivo de que este
momento exista con toda su intensidad. Ataré tus muñecas con seda blanca, no
para limitarte sino para liberarte de toda responsabilidad excepto la de
sentir. El látigo de cuero danzará sobre tu piel, trazando líneas de fuego que
se transformarán en ríos, cual deseo corriendo por tus venas. Cada azote es una
nota en la sinfonía de nuestro placer, cada gemido tuyo el eco que completa mi
propia pasión.
Serás agua que revive otra vez mi
alma sedienta, seré la orilla que recibe tus oleadas de éxtasis. Seré lo que tú
quieras: dominante, posesivo, el amo de tus sentidos. Seremos hombre y mujer en
una danza antigua, y un deseo cualquiera que se convierte en la única verdad del
universo. Tus labios buscarán los míos no con ternura sino con urgencia, un
beso de dientes y lengua que habla de hambre y necesidad. En ese intercambio de
saliva y aliento, encontramos nuestra comunión más sagrada.
Seremos dos cuerpos separados que
buscan fusionarse, seremos uno en el sudor y el jadeo. Tendremos el día para
explorar cada centímetro de piel, tendremos la noche para perdernos en
fantasías sin límites. Serás el sueño bueno que me visita cada noche, la
pesadilla deliciosa de la que no quiero despertar. Cuando te penetre desde
atrás, tu espalda arqueada en una ofrenda sublime, sentiré cómo tus músculos se
contraen alrededor de mí, una prisión cálida y húmeda de la que nunca querré
escapar.
El sueño de este momento se
prolonga más allá del tiempo, las palabras sin sentido se convierten en el
lenguaje universal del deseo. Serás el motivo de mi existencia, la razón por la
que cada célula de mi cuerpo vibra con anticipación. Serás el deseo hecho
carne, un deseo cualquiera que se transforma en la única necesidad vital. Las
pinzas adornarán tus pezones, convirtiendo el placer en un borde afilado entre
dolor y éxtasis, y cada movimiento tuyo las hará vibrar enviando ondas de sensaciones
que te recorrerán por completo.
Seremos solamente lo que nacimos
para ser: hombre y mujer en su expresión más animal. Tus rodillas se hundirán
en la alfombra mientras te tomo por el cabello, tu boca abriéndose para recibir
el falo con una devoción que me eriza la piel. Cada movimiento de tu lengua es
una promesa, cada succión un juramento de lealtad que me hace perder el
control. En ese momento, no hay jerarquías ni roles, solo dos seres buscando la
misma cima, el mismo vértigo, la misma caída al abrazo del placer infinito.
Serás el fuego que purifica mis
sentidos, seré el metal que se forja en la fragua de tu cuerpo. Seremos hombre
y mujer en una batalla deliciosa donde no hay vencedores ni vencidos, solo el
goce compartido. Tu espalda se arqueará cuando te penetre, tus piernas
envolviéndome como lianas que no quieren soltar, y en ese ritmo primitivo
encontraremos nuestra música, nuestro pulso, nuestra razón de ser. Cada
embestida es más profunda, cada gemido más alto, hasta que el universo se
reduce a este punto de unión donde todo empieza y todo termina.
Murmurarás palabras sin sentido
que para mí son las más importantes, solamente con el único motivo de que este
momento exista para siempre en nuestra memoria. Las marcas rojas en tu piel son
poemas escritos con mi pasión, los moretones que mañana florecerán son recordatorios
de nuestro éxtasis. Cuando te obligue a mantenerte en el borde sin dejar que
caigas, tus lágrimas serán de frustración y gratitud, una mezcla explosiva que
alimenta mi propio deseo hasta límites insospechados. En ese juego de poder y
entrega, encontramos nuestra verdad más profunda.
Serás agua que calma mi sed pero
que al mismo tiempo la enciende, seré la roca firme que sostiene tus embates de
placer. Seré lo que tú quieras: tu tormenta, tu refugio, tu tormento, tu
salvación. Seremos hombre y mujer en una danza que es tan antigua como el
tiempo y tan nueva como este momento. Cuando te ordene que no te muevas
mientras te exploro con la boca y los dedos, tu cuerpo vibrará con la tensión
entre la obediencia y el anhelo de responder, una batalla interna que solo yo
puedo ver y disfrutar.
Seremos dos que se convierten en
uno en los momentos más intensos, seremos uno que se divide en dos para
explorarse mutuamente. Tendremos el día para descubrir nuevos rincones de
placer, tendremos la noche para repetir los que ya nos han llevado al éxtasis.
Serás el sueño bueno que se repite noche tras noche, la fantasía que se hace
realidad una y otra vez. Serás el motivo, serás el deseo, un deseo cualquiera
que se convierte en el único que importa. Seremos solamente, trágica y
maravillosamente, hombre y mujer.


















