Las posturas en BDSM constituyen un elemento fundamental
dentro de las prácticas de dominación y sumisión, ya que no solo tienen un
propósito físico sino también simbólico y comunicativo. Estas posiciones ayudan
a establecer la dinámica de poder entre la parte dominante y la sumisa, creando
un protocolo que estructura la relación y facilita la comunicación no verbal
entre los participantes.
Propósito y Significado
Las posturas en BDSM tienen múltiples significados y
propósitos según el contexto y la relación específica:
- Demostración
de sumisión: Adoptar determinadas posturas es una de las maneras más
simbólicas que tiene la parte sumisa de mostrar su entrega y sumisión ante
la parte Dominante.
- Establecimiento
de protocolo: Las posiciones ayudan a crear un sentido de estructura y
protocolo dentro de las relaciones BDSM, permitiendo expectativas claras y
comunicación fluida.
- Acceso
físico y visual: Cada posición está diseñada para dar al Dominante
acceso visual o físico al cuerpo de la sumisa, facilitando diversas
actividades como azotes, inspecciones u otras prácticas.
- Desarrollo
de paciencia y disciplina: El entrenamiento en posturas ayuda a la
persona sumisa a aprender paciencia, ya que permite dejar pasar el tiempo
de forma contemplativa mientras espera satisfacer los deseos de su
Dominante.
- Expresión
de elegancia y gracia: Se espera que una persona sumisa adopte
posturas elegantes y atractivas, demostrando cierta gracia tanto en
situaciones de bondage como en cualquier otro contexto dentro del BDSM.
Principales Posturas y sus Significados
A continuación se describen algunas de las posturas más
comunes en BDSM y su significado específico:
Posturas de pie
- Inspección:
La sumisa permanece de pie con las piernas abiertas y las manos en la
nuca. Esta posición facilita la inspección del cuerpo por parte del
Dominante.
- Atención:
La sumisa se mantiene de pie con las piernas juntas y los brazos pegados
al cuerpo, en espera de nuevas órdenes.
- Espera:
Similar a la postura de atención, pero con las piernas ligeramente
abiertas y los brazos detrás del cuerpo.
- Muro:
De cara a la pared, con las manos cruzadas y ligeramente reclinada
ofreciendo sus partes al Dominante con las piernas ligeramente abiertas.
- Posición
del cabello: La sumisa de pie se dobla por la cintura, manteniendo las
piernas firmes y las manos sobre la espalda con las palmas hacia arriba.
Esta postura deja que el pelo caiga hacia adelante, facilitando que el
Dominante lo tome si lo desea.
- Posición
de conducción: La sumisa de pie se inclina por la cintura, manteniendo
las piernas firmes y las manos en la espalda con las palmas hacia arriba.
La cabeza queda a la altura de la cintura del Dominante, facilitando que
la guíe por el pelo o cuello mientras caminan.
Posturas de rodillas
- NADU:
Considerada una de las posiciones más básicas y habituales en BDSM. La
sumisa se arrodilla con las piernas abiertas, la espalda recta y las manos
sobre los muslos, generalmente con las palmas hacia arriba. Es una postura
que muestra sumisión y disponibilidad.
- Lesha:
Una variante de Nadu en la que la sumisa cruza las manos a la espalda. En
otra variante, en lugar de alzar la cabeza para exhibir su collar, la
inclina para hacer más patente su obediencia.
Posturas para ataduras
- BARA:
La sumisa se tumba boca abajo con la cabeza hacia la izquierda. Los brazos
permanecen en la espalda con las muñecas y tobillos cruzados. Es una
postura preparada para ser atada y a menudo se considera una postura para
castigo.
- Box:
Las muñecas detrás de la espalda tomando el codo opuesto, formando una
especie de caja. Es una de las posiciones menos estresantes para mantener
en el tiempo y permite ataduras seguras, por lo que se utiliza
frecuentemente en ataduras complejas.
- Cruz:
Postura para la Cruz de San Andrés, con los brazos abiertos por encima de
la cabeza y las piernas abiertas.
- Halcón:
Postura idónea para atar a una sumisa, donde se atan las manos dejando
suficiente espacio para que los brazos queden en ángulo de 90°.
Posturas para acceso sexual
- SULA:
La sumisa se tumba boca arriba con las piernas muy abiertas y las manos a
los lados para que no molesten. Es una postura diseñada para que el
Dominante satisfaga sus deseos con el cuerpo de la sumisa.
- Camarera:
Postura diseñada para soportar una bandeja y servir al Dominante y sus
invitados.
Aspectos Simbólicos y Comunicativos
Más allá de su función física, las posturas en BDSM tienen
un profundo significado simbólico:
- Gestos
sutiles: No solo las posturas completas demuestran sumisión, sino que
gestos simples como besar el dorso de la mano del Dominante pueden tener
un importante significado. Algunos de estos gestos pueden realizarse
incluso en público, pasando desapercibidos para quienes no conocen el
protocolo BDSM.
- Miradas:
Las miradas son otro elemento comunicativo importante. Someter a una
sumisa sólo con la mirada requiere que esté predispuesta a ello y respete
al Dominante como tal.
- Protocolo
constante: Las posturas, frases y gestos forman parte integrante no
solo de las sesiones sino de la propia relación entre Dominante y sumisa.
Muchos Dominantes aprecian que sus sumisas guarden en todo momento las
formas y el protocolo establecido.
Las posturas en BDSM representan mucho más que simples
posiciones físicas; son un lenguaje simbólico que expresa sumisión, poder,
confianza y entrega dentro de la dinámica de dominación. Su correcta aplicación
puede enriquecer significativamente la experiencia BDSM y fortalecer la
relación entre los participantes.
