Tu alma ya me pertenece,
Tu cuerpo limpio y desnudo,
Atado e inmóvil a mis pies esta,
Y así atado…
Llegas al clímax de tu existencia,
Ya que mis caricias se extienden por todo tu cuerpo,
En forma de cuerdas.
Llegando al rincón más íntimo de tu ser.
Ahí donde tu mueres por primera vez en mis brazos,
Y cuando resucitas en mi cama,
Pides más…
Suplicas por más…
Por qué morir así,
Es vivir en la eternidad de mi corazón.



Mis Memorias.




Ya que termino la melodía de Enya que había escogido especialmente para ella, me levante de la silla y fui al contacto de luz para encenderla, di vuelta y me dirigí a donde estaba ella hincada, me puse frente a ella le ordene que se pusiera de pie, mi mariposa negra se incorporó, y le dije - camina hacia el arco que está dentro de la casa y cuando estés ahí, debajo del arco, esperas a que yo llegue ahí, de pie y abajo del arco -
Ella obedeció y camino lentamente a donde yo le había indicado, ya estando ella ahí cruzo levemente la pierna y espero,( He de decirles que ya con anterioridad a ella la había atado en ese arco, con cuatro cuerdas de algodón crudo, esta vez prepare dos cuerdas en la parte de arriba del arco y otras dos cuerdas en la parte inferior del arco, dejándolas listas para esta ocasión ), continuo: cuando ella ya estuvo en la posición que yo le ordene, camine hacia ella y me coloque en la parte de atrás ( a su espalda ) tome una de sus manos y a su vez una cuerda y está la ate a una de sus muñequeras de cuero que ya le había puesto con anterioridad , procure que al ajustar la cuerda con la atadura, su mano quedara por arriba de su cabeza, de esta forma tome la otra mano y de igual forma la ate para que su mano quedara por arriba de su cabeza.
Una vez atadas sus manos, me coloque atrás de ella, y al oído le susurre, - retira las zapatillas de tus pies – ella lo hizo y con mis pies y de un solo golpe las retire de ese lugar, enseguida coloque mis manos en su cintura y comencé a acariciarla suavemente, poco a poco me fui inclinando y deslizando mis manos por su cuerpo, tocando así su cintura, nalgas y piernas, al llegar aquí con mucho cuidado, tome el bode de su media negra y comencé a enrollarla sobre su pierna, así poco a poco fui desprendiéndola de su cuerpo, luego continúe con la otra pierna, de igual forma retire la media negra de su cuerpo, pero sin antes acariciar de manera exagerada su turgente nalga.
A continuación, tome otro par de muñequeras de piel negra, que ya tenía listas a un lado de ella, las cuales se las coloque, una en cada pierna aprisionando así sus tobillos.
Me incorpore y desde atrás comencé a tocar sus senos, acariciarlos muy suavemente, a sentir entre mis dedos sus pezones, ya erguidos de placer, que resaltaban muy marcados sobre aquel vestido negro, poco a poco fui bajando las manos hasta comenzar a acariciar sus nalgas y entrepiernas, lentamente y con un compás sensual, así metí mis manos por debajo del vestido negro hasta que tome su tanga negra y comencé a deslizar poco a poco por sus piernas, rodillas y tobillos, en ese momento le ordene que levantara una pierna y así lo hizo, pude sacar una parte de su tanga y luego ella  bajo el pie, le ordene que levantara el otro pie y así lo hizo, de esta forma libere la tanga de su cuerpo.
Me incorporé y de la misma forma introduje mis manos por debajo de su vestido negro, pero esta vez fui directamente a acariciar su vagina, que, para sorpresa mía al tocarla, ya escurría de ese líquido transparente y resbaladizo.
Así tome su vestido negro por debajo de sus brazos y poco a poco comencé a deslizarlo hacia abajo, dejando desnudos sus senos, luego su vientre, un jalón mas fuerte y quedaron libres sus nalgas y por ultimo y sin dificultad logre que su vestido cayera libre al piso, dejándola totalmente desnuda, levante un pie con delicadeza y luego el otro para así poder dejar libre su cuerpo.

Luego le ordene que separara las piernas lo más que pudiese, ella lo hizo, hubo un momento que ella por poco y pierde el equilibrio pero se recuperó de inmediato, ya teniendo las piernas lo más separado posible, ate una de ellas con la cuerda que ya estaba ahí con una de las muñequeras de piel que ya traía puesta, en este caso si tense al máximo la cuerda para que su pierna quedara lo más justa e inmóvil, luego ate la otra pierna de igual forma, jalando la cuerda hasta que esta quedo bien tensada e impidiendo el movimiento ya de ambas piernas.
Hecho esto tome una de las cuerdas que ataban uno de sus brazos y tense con fuerza, para que este quedara lo más rígido posible y evitar algún movimiento, luego hice lo mismo con el otro, dejando semi-tenso todo su cuerpo, ella tan solo soltó un largo y profundo gemido, así quedo ella, atada a ese arco de concreto. Me retiré un par de paso de ella para ver su cuerpo… totalmente tenso, indefenso y desnudo, ahora sí, era mía… toda mía, como yo quería verla, vi como su cuerpo temblaba como gelatina, he de pensar que era por la tensión que le ocasionaban las cuerdas sobre su hermoso cuerpo.
Ahí estaba mi mariposa negra, nuevamente a disposición mía y como ya les había comentado con anterioridad, volver a sentir esa sensación de poder absoluto, de ejercerlo sobre el ser que más amas y quieres.
Di media vuelta y me dirigí a donde habíamos hecho la ceremonia de las rosas, me incline y tome de ahí la daga con la que habíamos hecho el pacto de sangre, me incorpore y camine hacia donde estaba ella, por un momento la voltee a ver y vi en su mirada un desconcierto total… tal vez de susto, al ver la daga en mi mano no sé qué le pasaría por la cabeza, pero me coloque detrás de ella y con la punta de la daga comencé a recorrer su espalda, sus nalgas, piernas y termine por introducir la hoja en medio de sus turgentes y temblorosas nalgas, ella al sentir no sé si la punta del cuchillo o el frio del metal empezó a gemir, tome la daga y la deje en el suelo a un lado de nosotros, caminé y me puse frente a ella para poder ver y disfrutar su cuerpo indefenso y desnudo tan solo pude notar un pequeño temblor en él, yo… hice caso omiso.
Di vuelta y me dirigí a la recamara, ahí en la cama estaba mi mochila negra, de ahí extraje una botella de aceite de almendra natural, con botella en mano, volví a donde ella estaba atada, me coloque detrás... a su espalda, destape el aceite y coloque un poco en mi mano derecha, deje a un lado la botella y unte mis dos manos para humedecerlas con ese líquido, y de esta forma comencé a untarlo por toda su espalda, a lo largo y ancho de ella, claro sin dejar a un lado sus nalgas, las cuales disfrute acariciándolas y metiendo el dedo en medio de las dos, volví a tomar la botella de aceite y remoje mis manos, así comencé por acariciarle los senos en forma circular, que puedo decir, estos ya estaban totalmente erguidos, su cuerpo caliente, y ella… movía su cuerpo de un lado a otro, según se lo permitieran las ataduras, así comencé frotando sus senos, luego la parte superior de sus senos, y poco a poco deslice mis manos hasta llegar a su cintura, en este punto volví a tomar más aceite, humedecí mis manos y comencé a untarlo en su vientre en forma circular, luego deslice mis caricias más abajo hasta llegar a su ingle, respetando sus labios vaginales ya hinchados de placer, tome más aceite y comencé a frotarlo de nueva cuenta en sus nalgas, y de ahí comencé con su pierna derecha, a acariciarla y a untarle aceite, luego a la rodilla y así sucesivamente hasta llegar a su pie, tome más aceite e hice lo mismo con su pierna izquierda, hasta terminar en su otro pie.
Por último, tome más aceite y unte mis manos, claro había dejado lo mejor para lo último, comencé a untarlo en su vagina, si por toda su vagina sin dejar de introducir mis dedos dentro de ella, una y otra y otra vez, no sé cuántas veces, pero me imagino que en una de esas ya había llegado al éxtasis te su ser…
Su cuerpo sudaba copiosamente, estaba excitadísima, gemía con fuerza, se mordía los labios, sacaba con fuerza la lengua, movía su cuerpo con gran fuerza, no se veía que de alguna manera las cuerdas la lastimaran, y yo… la manosee hasta el cansancio, de verdad que momento tan sublime.
Para ese momento, a un lado de nosotros, yo había dejado un pequeño látigo de piel café con varias tiras de 40 cm de largo, fui a él, me incline y lo tome con la mano, gire a donde ella estaba y sin mediar palabra di el primer golpe, así fue como comencé a explicarle el significado del triskel en el bdsm,
Mientras la azotaba con él, le explicaba la división y significado de sus tres partes, por lo cual, de ahí vienen los números de latigazos proporcionados a su cuerpo, ella se mantenía callada e inclino su rostro, por ultimo me coloque a un lado de ella y con el pequeño látigo en mano, lo puse en medio de su vagina y con la otra mano tome el otro extremo del mismo, por lo cual tense y jale hacia arriba, para que sintiera dentro de ella la textura de el mismo, así fue como le dije al oído que la amaba y jale con fuerza hacia atrás el látigo, haciendo que este le rosara intensamente la vagina
a, ella gimió. Por último, deje a un lado el látigo, camine hacia ella, me coloque al frente y sin mediar palabra la bese, largo y profundamente.

Ya terminada mi tarea, me separe de ella y camine unos metros para poder verla de frente, ver lo hermosa que se veía, desnuda y atada.

Razones