21 septiembre 2017












































El Relato de la Semana:



Regrese al bungalow después de haber comido, aproximadamente un par de horas, llevaba comida para ella, abrí y entre al lugar y deje la comida en la mesa de comedor y fui a la habitación a ver como estaba, ahí la encontré dormida, me senté junto a ella y comencé a soltarla sus ataduras de las manos y pies, ella al sentirme, despertó de inmediato y su mirada cruzo con la mía, la note triste, continúe desatándola y me percate de cómo habían quedado marcadas las cuerdas en sus muñecas y tobillos, su piel estaba fría, cuando termine de soltarla la ayude a levantarse y la lleve a que comiera en el pequeño comedor que ahí había, al terminar nos paramos y la acompañe a un sofá, ahí la invite a que se sentara junto a mí, encendí la tv y ahí junto a mí, se quedó dormida, ya próximas las diez de la noche, me pare y me retire a la recamara, ella se quedó profundamente dormida en el sofá, y no la volví a ver hasta el otro día.
Eran pasadas las ocho de la mañana y me levanté, por la ventana se veía que iba a ser un día muy cálido, ya que el sol ya calentaba el bungalow y se sentía el ambiente muy agradable, me vestí
y Salí de la recamara, de inmediato mis ojos se posaron en el sofá y ahí estaba, aun dormida en posición fetal, me acerque y le toque su desnudo cuerpo, estaba frio, al pasar yo mi mano sobre ella, despertó y de inmediato se incorporó, a lo cual la tome del brazo y la invite a que tomara asiento en el sofá, y sin mediar palabra ella acomodo su cabeza en mi regazo, y ahí nos quedamos un buen rato, yo acariciando esa rizada y negra melena, después de ese rato le pregunte que si quería comer y ella asistió con la cabeza, me pare y le di instrucciones: ( voy a comprar para que hagas el almuerzo, mientras arregla la recamara y date un baño, cuando yo regrese te quiero vestida de negro con medias negras y tus zapatillas, ya que harás el almuerzo ), y ella casi susurrando me dijo que sí. Di media vuelta y Salí, mientras caminaba iba yo meditando que desde que llegamos ella obedeció en el aspecto de no hablar o ponerse algún tipo de ropa, la verdad es que yo pensé que sí me iba a hablar, o que en algún momento se pondría una de sus prendas… pero no, me sentí decepcionado ya que, si pensé que iba a romper una regla, y yo ya saboreaba el momento de aplicarle un castigo… pero me quede

con las ganas de hacerlo, sin embargo, tendría que premiarla por su buen comportamiento y yo ya sabía cómo.

Después de una hora aproximadamente Llegue con el almuerzo y entre al bungalow, y ahí estaba ella de pie, a un lado de la entrada a la cocina, tal como yo le había ordenado… de negro, bien aseada y sonriente, fuimos a la recamara, y ahí tome del pequeño closet de la habitación una larga cuerda pero más delgada que las demás y me dirigí a donde ella estaba parada, con mucha sutileza comencé a quitarle la ropa ( su body  negro y la pequeñísima falda negra sin tanga ) ya hecho esto le ordene que se quitara medias y zapatillas. Tomé la cuerda por la mitad y la pase por su cuello, de ahí comencé a tejerlo alrededor de su cuerpo y atándolo con nudos planos, al frente de sus pechos, ombligo, cintura y entrepiernas. Cuando llegue a su vagina, abrí sus labios y pase entre ellos los dos cabos de la cuerda procurando que en medio de ellos quedara atrapado su clítoris, que al sentir las amarras se puso libido y duro, lo cual no me fue difícil hacer esta acción, con esto termine mi amarre y la observe como lo disfrutaba la caminar y el sentir el rose de las cuerdas alrededor de su clítoris, de verdad me gusto como se veía a lo cual volví a ordenarle: (preparar el almuerzo), ella salió y se dirigió a la cocina contoneándose exageradamente, al cabo de un tiempo comimos y después de eso nos sentamos en el sofá, ella se acurruco a un lado mío y comenzó a acariciarme mis entrepiernas a lo cual supuse que es lo que quería, me pare la tome del brazo y nos fuimos a la recamara, lo demás ya se lo imaginaran, ahí duramos un par de horas, y nos quedamos dormidos un buen rato más.


Al alrededor de las cuatro de la tarde me levanté de la cama y la vi, profundamente dormida, así comencé a desatar las ataduras de su cuerpo fue entonces que ella despertó… hecho esto fui a traer un par de correas, la tomé de las muñecas y comencé a ponerle una en la muñeca izquierda y luego la otra en la derecha, me levanté y fui por el otro par de correas las cuales se las coloque en cada uno de sus tobillos, puse otras cuatro cuerdas y ate cada una de ellas a cada pata de la cama, ya terminado esto, la tome de su muñeca izquierda y la ate a una pata y con la derecha hice lo mismo, al terminar de hacerlo, la cogí de los tobillos y la jalé fuertemente, a lo cual sus brazos quedaron tensados por las cuerdas atadas a sus muñecas, de ella obtuve un gemido muy fuerte, tomé su tobillo izquierdo y también la ate fuertemente a la pata de la cama, e hice lo mismo con la derecha, y al fin quedo atada en forma de cruz, nuevamente indefensa, le quise colocar los gogles negros, pero ella se opuso, y empezó agitar todo su cuerpo buscando querer soltarse, pero todo fue en vano, la tomé fuertemente de la mandíbula y le dije al oído, has roto la regla y ahora tendrás tu castigo, la tome del cabello fuertemente, levante su cabeza y le puse los gogles negros, después la solté y me retiré, fui al baño y saque mi equipo de barbería y prepare todo para rasurarle todo el bello que tenía en el monte de Venus. Me acerqué y comencé a aplicar la espuma para rasurar, al sentirla comenzó de nueva cuenta a moverse, me pare y pellizque con firmeza su pezón derecho ella casi grita, volví a hablarle al oído y la amenacé, diciéndole: (si te vuelves a mover o a gritar, aparte de darte doble castigo te podre la mordaza de bola en la boca y créeme, de verdad quisieras tenerla libre para poder respirar más profundamente), entonces ella volvió a tranquilizarse y se quedó quieta, regrese y continúe con la operación de seguir rasurándola, más quieta se quedó al sentir la navaja cercas de sus labios vaginales, y así continúe con mi trabajo de rasurarla toda.
Me pare y limpie con una toalla húmeda con agua el resto del jabón y sin avisar con la palma de mi mano le aplique una loción, al hacerlo ella ahogo un grito, pues brinco cuando le apliqué la loción, entonces con las yemas de mis dedos comencé a acariciar su clítoris, en un vaivén rítmico y muy suave, ella la sentir eso comenzó a pasar la lengua entre sus labios secos y continúe así cada vez más fuerte e introduciendo mis dedos cada vez más a su vagina, hasta llegar al clímax, pues al retirar la mano de ahí ya la traía mojada y ella en un frenesí que me sorprendió como se movía aun atada, me acerque y le quite los gogles para que reposara un rato más en la cama y atada.




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24 mayo 2017

México.


Tu Alma.


Tu alma ya me pertenece,
Tu cuerpo limpio y desnudo,
Atado e inmóvil a mis pies esta,
Y así atado…
Llegas al clímax de tu existencia,
Ya que mis caricias se extienden por todo tu cuerpo,
En forma de cuerdas.
Llegando al rincón más íntimo de tu ser.
Ahí donde tus mueres por primera vez en mis brazos,
Y cuando resucitas en mi cama,
Pides más…
Suplicas por más…
Por qué morir así,
Es vivir en la eternidad de mi corazón.
Lex Black


2 de Noviembre ( Día de Muertos )


Me dejaré morir en tu silencio,
que de noche me diste de comer
los frutos del cerezo
en tu alcoba de sombras
sangrantes de perfume
y nada más deseo.

Me dejaré morir en tu silencio.


Autor del poema: Clara Janés

Por siempre bella... por siempre mariposa.


Tu Alma.