Dominante te veo, tacto primero en tu piel erizada,
misteriosa bajo mis yemas que trazan tu nuca sensible.
El roce de mi palma despierta temblores profundos,
textura de seda viva que se tensa a mi mero capricho,
te contemplo contraída, mi toque es tu ley inicial.
Mística en el tacto de cera endurecida sobre tu ombligo,
gotea y se solidifica, capa ardiente que aprieto y raspo.
Pinzas muerden tus senos, tirón que envía ondas al orgasmo,
sientes mi dedo girar, presión que desarma tu sexo,
diosa táctil, moldeada por el pulgar de mi designio.
Esclava al tacto de mi fusta, cuero que besa tu nalga,
chasquido seco deja relieve ardiente, hinchado y vivo.
Cadenas frías se enroscan en tus muñecas, tirón firme,
mi mano acaricia tu espalda, surco que palpita y late,
sumisa en la fricción que mi mano impone sin tregua.
Diosa que despierta con nudos de cuerda en tu torso,
fibra áspera que muerde, estira tu carne hasta el límite.
Te suspendo en el aire, peso que tensa cada músculo,
mi palma presiona tu vientre, calor que invade y domina,
mariposa atada, alas plegadas por mi roce posesivo.
Mariposa al tacto de mi aliento caliente en tu ala expuesta,
alas de piel que rasgo con uñas, dejando surcos finos.
En el potro te fijo, correas que aprietan caderas anchas,
estirón que llena tu interior con plenitud táctil,
hermosa en la presión que mi control te regala.
Hermosa en las marcas que mis labios imprimen en tu seno,
beso que hunde, suelta, deja pulso latiendo bajo piel.
Cuerdas cruzan tu pecho, nudo que aprieta al inhalar,
sientes mi peso encima, fricción que funde nuestros contornos,
mujer táctil, esculpida por el peso de mi posesión.
Amante que acaricio con el mango liso de mi vara,
desliza en tu humedad, roce interno que te hace arquear.
Mis dedos exploran pliegues, presión que desata contracciones,
te penetro con tacto deliberado, lento y posesivo,
compañera en la fricción que mi tacto dicta sin pausa.
Compañera al tacto de mi correa en tu palma abierta,
cuero cálido por uso que envuelve y guía tu entrega.
Te ato a la cruz, madera fría contra tu espinazo ardiente,
mi cuerpo presiona el tuyo, fusión de texturas en éxtasis,
hermosa en la sujeción que mis manos te imponen.
Sumisa que besa la palma de mi mano, tacto suave en labios,
lengua que lame piel, sensación tersa que te humilla.
Azotes finales: palma abierta contra carne hinchada,
calor expansivo, eco de tacto que reverbera en tu ser,
mujer que vibra entera bajo el dominio de mi palma.
Hermosa mujer mía, tacto supremo en cada poro tuyo:
misterio que palpo, mística que aprieto, esclava que raspo,
diosa que ato, mariposa que estiro, amante que fundo.
Te veo, te toco, te reclamo en texturas eternas,
sumisa perfecta, en mi sinfonía de piel y sumisión.
