21 septiembre 2017

El Relato de la Semana:







Hubo otra ocasión en la cual nos citamos en un lugar a cierta hora, pero como eran nuestros primeros encuentros a ella se le ocurrió llegar tarde, a lo cual no dije nada, ella subió al auto y salimos a pasar juntos esa noche. Le dije que iríamos a cenar y luego al cine, ella acepto con un movimiento de cabeza, llegamos al hotel y le pregunte que, si quería pasar primero conmigo un par horas y después iríamos a cenar, ella emocionada dijo que si, pero inmediatamente me pregunto que si tendríamos una sesión de esas donde yo la ataba, a lo que le conteste que sí, ella de inmediato se puso contenta.

En esta ocasión le dije que si estaba dispuesta a hacer todo lo que yo le dijera sin protestar ni preguntar, ella dijo que sí. Bueno entonces le dije ( ve al armario y saca todo lo que ahí encuentres y después me dejas que te ate, ella casi brincando de felicidad lo hiso, ya que estaba todo listo le ordene que lentamente y una a una se fuera quitando la ropa para que yo pudiera ver su cuerpo desnudo, y así lo hiso, cuando estuvo completamente desnuda le puse una pañoleta en sus ojos, la tome de la mano y la conduje al armario, ya ahí ate su mano derecha en la parte superior de este y luego la izquierda, ella con el semblante ya un poco angustiado le ordene que separara las piernas lo más que se pudiera, y así lo hiso.

Tome un tramo de madera y de ella sujete sus tobillos para que ella no pudiera cerrar las piernas, hecho esto y ella ya imposibilitada de movimiento, comencé a tocar morbosamente su cuerpo, ella como reacción a mi acción, sus senos empezaron a dilatar y su clítoris se puso libido, además de que su cuerpo ya sudaba y temblaba copiosamente, saque una cuerda de algodón y ate con ella su cintura y pase los cabos sueltos entre sus piernas separando sus labios vaginales y dejando atrapado y apretado su clítoris.

Comencé a reír de verla como gemía y le dije, ahora te toca esperarme a mí a que llegue, cuanto me voy a tardar no lo sé, y todo dependerá de ti el tiempo que estés atada ahí, ya sea que me esperes a que regrese o ponte a gritar, ya que en este tipo de lugares todo se escucha en las habitaciones de a lado, si lo haces alguien vendrá a ayudarte e imagínate la sorpresa que se llevaran al verte atada y desnuda y se preguntaran como es que llegaste ahí y por qué dejaste que te ataran.

Entonces tome la cuerda de algodón que pasaba por su cintura y jale fuertemente a lo cual de su garganta salió un muy fuerte gemido, reí y con mis dos manos pellizque fuertemente sus pezones y ella solo gimió nuevamente e inclino su cabeza, cerré las puertas del armario y Salí a cenar, regrese aproximadamente en una hora y al abrir el armario ella ya lloraba amargamente, la solté y nos fuimos a dormir.



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