16 agosto 2011

Nace el deseo.


Voy a perderme en ti,
acercarme como un sutil pensamiento,
cómo se posa una pluma llevada por el viento.
Acercar tu boca a mi boca,
despacio,
midiendo tu cuerpo atado al mío
prolongando el instante
para seguir muriendo.
Mis manos atadas a tu espalda,
mi ardor incrustado en tu pecho.
El fuego crepita en mis venas.
El aire se escapa en jadeos...
La sangre fluye a raudales,
en un viaje al desfallecimiento.
Desatas mi locura con tu boca,
cuando susurras en mi silencio...
No… no pares, no me sueltes,
Y mis poros gritan tu nombre,
allí… atada a tu lecho
 es donde nace el deseo...
Donde se consume mi amor…
Y tu… inmóvil e inofensiva


Pierdes todo tu temor